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¿Sabes aceptar un error? La clave de tu Presencia Ejecutiva

  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Ale Marroquín

Imagina esta escena: un cliente solicita un pedido y, tiempo después, al revisar los datos, te das cuenta de que la solicitud no se procesó correctamente. En ese instante, tienes exactamente cinco segundos para decidir: ¿Aceptas la equivocación o buscas una excusa para no "quedar mal"?


El gran dilema suele ser cómo resolver el problema sin proyectar ineficiencia. Sin embargo, en el mundo del liderazgo, enfrentar los errores de manera honesta siempre trae mejores resultados, aunque el camino no sea el más fácil.


Honestidad vs. Excusas: El impacto en tu Presencia Ejecutiva

La diferencia entre un profesional promedio y uno con una Presencia Ejecutiva sólida está en las formas. Antes que el producto final, las personas buscan ser tratadas con honestidad y transparencia. Cuando un cliente percibe que eres empático y que tienes la disposición de enmendar el fallo, la relación puede incluso fortalecerse.

No es lo mismo decir:

“Lo siento, hubo un error y no se hizo su pedido. Quién sabe qué pasó, seguro fue un error del sistema”. (Aquí culpas a un tercero y evades la responsabilidad).

Que decir:

“Le pido de antemano una disculpa; cometí un error al registrar su petición. Me apena la molestia y le propongo esta solución favorable para usted”. (Aquí asumes la consecuencia y te enfocas en la solución).

La vulnerabilidad como herramienta de liderazgo

¿Sabes aceptar un error? La clave de tu Presencia Ejecutiva

Todos nos equivocamos. Lo que nos define es el interés que demostramos por arreglar las cosas. Si tratas de desviar la atención, pierdes credibilidad; si propones una salida clara, generas respeto.

Por supuesto, cada error es una lección y la clave está en no volver a cometerlo. Pero recuerda: la confianza no se construye siendo perfecto, sino siendo íntegro cuando las cosas no salen como se planeó.


Un reto para ti

La próxima vez que cometas un error, por pequeño que sea, evita usar la palabra "pero" o culpar a las circunstancias. Simplemente di: "Me equivoqué, esto es lo que voy a hacer para solucionarlo". Observa cómo cambia la reacción de la otra persona cuando asumes el control total.


¿Alguna vez un líder te ha pedido disculpas sinceramente por un error? ¿Cómo cambió eso tu percepción sobre su profesionalismo?


Ale Marroquín Experta en Comunicación y Presencia Ejecutiva.

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