¿Eres recién egresado? Claves de Presencia Ejecutiva para proyectar experiencia desde el primer día
- hace 4 días
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Actualizado: hace 6 minutos

Siempre he pensado que si alguien me hubiera dado consejos prácticos o me hubiera ofrecido coaching para saber desenvolverme al inicio de mi carrera profesional, mi camino al éxito habría sido mucho más rápido.
Saber cómo comportarte, qué decir, qué omitir y cómo aprovechar cada ocasión es un arte. En el mundo corporativo, la primera impresión es crucial; si no lo haces bien, es muy probable que no tengas una segunda oportunidad.
El error de querer demostrarlo todo (y cómo afecta tu presencia ejecutiva).
Recuerdo perfectamente la primera vez que fui a ver a un prospecto cuando trabajaba en el sector financiero. En mi afán de demostrar que estaba increíblemente preparada y que sabía lo que hacía, le recité de memoria toda la Ley de Sociedades de Inversión. Aunque mi intención era buena, pronto noté que el cliente se aburría y que estaba perdiendo por completo su atención, lo que afectó severamente mi presencia ejecutiva en ese momento.
Después de años de trayectoria en ventas y atención a clientes, finalmente comprendí una gran verdad: no es necesario hablar sin parar para demostrar que sabes. El verdadero secreto radica en aprender a escuchar para entender las necesidades reales de las personas.
Saber escuchar y, sobre todo, dominar el arte de hacer preguntas estratégicas es la forma más eficiente de conectar con los demás, construir relaciones sólidas y consolidar tu presencia ejecutiva desde joven.
Guía para lucir 100% profesional (aunque sea tu primera cita)

Si lograste concertar una reunión con un prospecto y no tienes la oportunidad de que alguien con más experiencia te acompañe, no te preocupes. No puedes darte el lujo de que se note la falta de experiencia.
Aplica estas sugerencias clave para inclinar la balanza a tu favor:
Agradece y cede la palabra: Inicia la conversación agradeciendo el tiempo otorgado y comienza a indagar de inmediato. Lo importante aquí será preguntar, preguntar y preguntar.
Cambia preguntas cerradas por preguntas abiertas: Hacer preguntas efectivas requiere práctica. No es lo mismo lanzar una pregunta cerrada como ¿Conoces de inversiones? (donde la respuesta será un simple "sí" o "no"), a transformarla en una pregunta abierta: ¿Cómo manejas tus inversiones actualmente? o Platícame, ¿qué has hecho o qué te gustaría lograr con tus inversiones? Esta sutil diferencia invita a la otra persona a darte detalles valiosos.
Enfócate en ayudar, no en vender: Al priorizar las preguntas abiertas, descubrirás con precisión qué espera el cliente. Hoy en día, a nadie le gusta que le vendan un producto de forma agresiva, pero todos agradecemos encontrar a alguien que entienda cómo ayudarnos.
Genera un vínculo de confianza
Antes de "sacar la tiendita" y presentar tus soluciones, necesitas conectar con tu interlocutor. Construir un puente de confianza, entendimiento y empatía es lo que te dará las herramientas necesarias para cerrar la venta y, al mismo tiempo, proyectar la seguridad de un profesional experimentado.
La experiencia no siempre la determina la antigüedad, sino la madurez con la que decides escuchar a los demás.



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