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Lecciones de Liderazgo que aprendí en Beaver Creek, Colorado

La semana pasada estuve con un pequeño grupo de amigas en Beaver Creek, Colorado. La idea era tomarnos un respiro del encierro, caminar por la naturaleza y vernos, que desde que empezó el COVID no habíamos podido convivir.

Por supuesto que daba nervio salir y viajar en avión, sin embargo, pensamos que si tomamos todas las precauciones necesarias, podríamos tener un viaje seguro. Ahí comienzan las lecciones de liderazgo, el respeto al espacio personal de otros. Así fue como pudimos darnos cuenta cómo había muchas personas que cumplían con las reglas y otros no. El que se acerca demasiado o la señora en la fila de seguridad, que no dejaba de gritarle a los oficiales que se dieran prisa porque estaban tomando mucho tiempo con la fila.

1.- Por supuesto viajamos en todo momento con tapabocas y con un desinfectante de manos y de superficies. Me sorprendió ver como al aterrizar, por primera vez en muchos años, la gente si se quedó sentada en su lugar hasta que mencionaron su fila. En otras ocasiones, no termina de estacionarse el avión, cuando ves gente de pie abriendo maleteros. Ojalá y nos quedemos con esa costumbre del orden y no querer atropellarnos por ser el primero en bajar.

2.- El primer día de caminata fue un poco difícil después de tener una vida menos activa en el encierro, fuimos por un sendero en la montaña. Ir caminando por subidas, puede ser amenazador. Cuando ves hacia arriba y lo que tienes que avanzar, puede meter ruido en tu mente y que decidas no seguir por el esfuerzo que esto significa. Esto lo veo como cuando comparto con mis clientes el término de reinvención. No trates de llegar a la cima con una transformación 360, porque va a ser muy difícil, intenta ir paso a paso y ver cómo vas avanzando con pequeños cambios. Así fue como el primer día, le dimos la vuelta al sendero con sus subidas y bajadas y terminamos un recorrido de casi 3 horas. Así tomamos el trayecto, paso a paso, viendo las vistas y observando la naturaleza.

3. El segundo día, tocaba ir en bici. A mi me encanta la bici de montaña y por lo mismo tenía condición. Algunas de mis amigas no estaban acostumbradas, y les aterraba tomar ese camino y no aguantar. Gracias a la tecnología, pudieron rentar una bici eléctrica, que les hizo menos difícil el viaje. Fue una distancia de 40 kms de ida y vuelta.

Aprendimos que si buscas alternativas para lograr tus objetivos, no tiene que ser siempre de la misma forma. La voluntad de intentar algo, aunque nunca lo hayas hecho y no pretender ser experto en el tema, es otra lección de liderazgo. Si tu pretendes emprender algo como si fueras ya un gran conocedor del tema, cuando no es tu campo de experiencia, te vas a enfrentar con muchas frustraciones. Si te apoyas en gente, tecnología, y tienes el coraje de probar lo desconocido, es como el efecto de las palomitas, una vez que agarras una, sigues con las demás.

4.- El tercer día subimos todavía más alto, hacia el lago de Beaver Creek. Este trayecto fue de 4 horas. Este fue difícil porque subes y subes, y aunque disfrutas la naturaleza, se empieza a hacer pesada la subida. Aprendí que si no te frenas, aunque vayas despacio, llegas a la cima. La vista del lago, valió completamente la pena. Si lo pongo con analogía de un día a día en tu vida profesional, te diría que por más que sientas que no logras llegar, que sientes que estás cansado, que es mejor dar vuelta atrás, intenta seguir, aunque sea más despacio pero llega a tu meta. La satisfacción de ver lo que alcanzaste, cómo te sientes después de haber pasado un momento de esfuerzo extraordinario, es una gran gratificación.

5.- También aprendí que el trabajo en equipo es el que hace los retos más llevaderos. Apoyar a tus compañeros cuando sienten que no pueden, por el esfuerzo que a cada uno le lleva hacer algo diferente hace la diferencia. Cuando escuchas palabras de aliento de tus colegas, dando ánimos para continuar, es motivador. A diferencia de cuando oyes críticas de tus acciones, lo único que provoca es frenar tu camino. Repartirnos las actividades para que no se hiciera tan pesado el trabajo diario a veces una a veces otra, es lo que también influyó en un viaje espectacular.

6.- A veces alguien se tiene que sacrificar, y tener la humildad de hacerlo hace de esto una gran labor de equipo y de liderazgo. De regreso, por diferentes razones de tráfico, construcción en la vía, apenas estábamos logrando llegar al aeropuerto. Nuestra anfitriona se sacrificó para dejarnos en el aeropuerto y entregar el coche rentado. Cuando intentó tomar el camioncito que la llevaría al aeropuerto, le cerraron el vuelo. Fue frustrante para las demás que vimos cómo se tuvo que quedar sola y esperar a conseguir otro avión. Esas decisiones no son fáciles, una amiga quiso perder su vuelo para acompañarla, pero al final, no era prudente. Cómo líder, a veces te toca no ganarlas todas, pero ver cómo apoyaste a que otros lleguen a su camino, es una gran lección de liderazgo.

Agradezco infinitamente este viaje con lecciones de liderazgo. Cuando hay un balance en tu vida, no todo es trabajo, y darte cuenta de que cuando tomas estos espacios para ti, llegas con la mente despejada, con energía y más creatividad para encontrar formas innovadoras de hacer las cosas. Cuéntame tú qué haces para generar ese balance que inspira tu camino profesional.

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