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La realidad ante el nuevo año que comienza



Este cierre de año parece visto desde una película de ciencia ficción. Podría haber parecido que se nos iba a pasar eterno, como cuando éramos niños y las horas de los días parecían eternas. Empezamos encerrados, sin salir, sin tener vida social y sin saber hasta cuando iba terminar. Cuando decían en marzo, que para mayo terminaría todo, parecía una eternidad. Ayer Max mi hijo de 19 años molestando a su hermana le dijo:  

¿ A qué no te has dado cuenta que ya paso casi un año desde que no vas al colegio?

Hemos aprendido a vivir con ciertas distancias, frenando el acelere de un día a día, tomando las cosas con más filosofía que antes. Aunque todavía hay mucho por aprender, la vida nos cambió radicalmente y estamos aprendiendo a hacer las paces con ese modo de estar. 

Haciendo una reflexión de este año, comparé mi 2019 con 2020.  En el año anterior al presente, tomé varias malas decisiones de negocio. Abandoné un poco mis actividades en mi servicios que tenía ya fuerza y un posicionamiento por enfocarme a emprender. Quería ser empresaria y no me preparé lo suficiente. Cuando volteé a ver mi balance de  ingresos, donde tres meses de 2019, no generé absolutamente ni un peso por ocuparme de mi emprendimiento. En estos meses, solo invertí, o irónicamente más bien gasté porque lo perdí todo en ese proyecto. Cuando por fin me cayó el veinte que estaba errada, retomé mis actividades y pude recuperarme, digámoslo humildemente con dignidad.

Este año, a casi un mes de cerrar 2020, puedo compartir con mucho orgullo que mi balance es por arriba del 2019.   Cuando en marzo me empezaron a cancelar proyectos ya casi cerrados, cuando empiezo a escuchar que muchos lo que primero iban a cancelar era el presupuesto para desarrollo de sus equipos, todo parecía indicar que iba a ser un peor año contra el anterior, que no fue el mejor.

Te estarás preguntando qué hice, y te voy a contar, porque me encantaría que más personas salieran con éxito de estos baches y situaciones de retos donde creemos que no vemos el fin.

Obvio hubo días grises, turbulentos, de los que sí reconozco que quería que Superman me rescatara de la tierra y me acomodara en un paraíso terrenal donde ya no tuviera que pensar.   Lo que pasa es que eso solo existe en Netflix o en los cuentos de novelas de héroes y heroínas que siempre terminan bien. Así que me enfoqué en ver cómo podía yo, rescatar lo que pudiera en esta época de crisis donde se dice que siempre surgen oportunidades.   

Estoy de acuerdo con esta aseveración al 100%, pero  no funcionará si lo tomas como dogma de fe, y crees que tienes que esperar a que esa oportunidad te aparezca.  Sobre todo cuando no estás convencido que hay oportunidades en momentos de crisis.  Porque si o no, lo primero que pasa por nuestra dulce mente es:

  1. Se dice fácil pero es complicado

  2. Aunque yo tenga ganas y energía de hacerlo, si el entorno no mejora cómo va a mejorar mi negocio

  3. Suelo equivocarme al tomar decisiones así que mejor no hago nada diferente, para ya no regarla,

  4. Invertir en mí o en mi negocio en esta época es una mala decisión.

  5. Me enoja ver cómo otros les va bien, mientras mi negocio o industria está dañada.

  6. No veo los resultados que debería tener.

Así me puedo ir, como hilo de media, o como gorda en tobogán con todos estos pensamientos que pasan por nuestra mente cuando estamos en modo crisis, sobrevivencia, negativos o desesperados.   ¡Créeme, me ha pasado!   Sin embargo quise descubrir cómo sí podría yo con una mentalidad abierta de aprendizaje, y con una mentalidad abierta a dar y recibir,  seguir y salir adelante.

Así que me enfoqué solo en mi presente.  Intenté dejar de pensar en la meta futura, en la situación ideal, en lo que debería tener pero que no tenía.  Empecé a observar lo que tenía en el momento, lo que de cada intento podía aprender, y sobre todo trabajé por ello y mucho más, cuando nadie quería desembolsar dinero, invertí en mí.    Sí, pagué lo que nunca había pagado para mi trabajo interior, para aprender con expertos, cómo pulir detalles de mis servicios, pagué para aprender a hacerlo diferente.

En ese camino descubrí que fuel dinero mejor pagado por varias razones.  Porque me encontré varios detallitos, como hilos sueltos de un sweater, que cuando no lo zurces, se descose y entonces arreglar el boquete es mas complicado.  Así que observé que podía tener creatividad, por mas pequeña o rara que fuera la idea había que intentarlo. Probé hacer varias cosas, como mi primer mastermind.  Y surgió el enigma: ¿Cómo lo cobraba, a quién invitaba, como lo mantenía en el tiempo?   Entre vario intentos, formé dos grupos increíbles que continúan, otros dos medio funcionaron pero aprendí.

Descubrí que cuando lancé un foro grupal, no tenía idea y claridad, y no funcionó.   Cuando mi coach que me preguntó cómo me fue y le contesté,   “Lo hice fatal, muriendo de la risa” de verdad  me sentí muy bien.  No me dolió ni me sentí fracasada, solo pensé, ok ,   esa no era la forma,  qué debo aprender para el próximo, porque seguro funcionará si aprendo de lo que hice mal.   Esta historia del foro continuará porque está en el horno buscando la mejor receta.

Así fue como queriendo compartir, emocionada porque más personas tuvieran herramientas que les impulsé su camino profesional, armé un grupo de mujeres que están emocionadas de aprender y desaprender.

Lo que más aprendí, es a observarme, a vivir en el hoy, a dejar de estresarme por el futuro y a confiar en el proceso.  Aprendí a tener paciencia que los tiempos son los correctos y no hay prisa por llegar.  En mi opinión,  esta es una clave para cuando algunos dicen que no les va bien y otros nos va diferente.  No dejo de reconocer la crisis que hay alrededor, pero confié en que las cosas se irán dando.   Compartí mas que otros años, en publicaciones, en comentarios, en tiempo.   Conecté con más personas que nunca.  Cuando acordé, había personas que no había buscado en años, por la razón  o pretexto que quieras, porque te envuelve el día a día, porque te concentras en otras cosas nuevas, ponle nombre a la justificación, siempre encontramos una.   Así, descubrí que en esas personas, hubo oportunidades que estaba dejando pasar.  El hilo negro no se descubre, lo que pasa es  que a veces las soluciones están frente a ti, en lo más básico, en lugar de buscar lo mas sofisticado o complejo.

Sobre todo aprendí a confiar, en mi, en mis errores, en la fe y esperanza de que podemos armar un camino que queremos transitar.  Definitivamente con baches, muchos que no me gusta como se siente cuando caigo que todos traen aprendizajes varios.  Claro eso se paga,  no es gratis, hay que invertir, tiempo, dinero, esfuerzo, cambiar paradigmas, y aceptar rechazos. Pero nada es personal todo es como tú decides verlo.

Aprendí a transmitir a otros la alegría y la pasión por lo que hago,  de sentir satisfacción de encontrar un propósito.   Cuando alguien te dice que no es porque no está listo, pero eventualmente regresará o te traerá una lección para crecer.

La realidad de este año que cierra, es que yo soy dueña de mis decisiones para crear nuevos caminos, con nuevos resultados y nuevos panoramas, que nada es fácil porque si fuera fácil pues no tendríamos reinvenciones.  Que lo que duele y se ve difícil es lo que vale la pena buscar, porque es el impulso para escalar a un nuevo nivel.  Cuando me calmé, increíble pero hasta empecé a enflacar los kilos que atribuí al sedentarismo y pandemia  y hasta a la edad (busqué comer mejor).  Cuando confíe en mí, y de lo que puedo ser capaz, visualicé un mejor camino donde andar.

Si estas leyendo estas líneas, suena fácil pero no, te estoy hablando de 266 días, de caídas libres, subidas espectaculares, días planos sin avance, noticias trises, malos escenarios  y otros sin tener conciencia de frenar y reconocer lo que si estaba logrando.  

Así que te comparto esta reflexión porque, no solo creo, te puedo mostrar, como se puede lograr, con esta mentalidad de aprendizaje, de abundancia y de conexión, que hace que las cosas funcionen.  Hice un podcast, reformulé mis servicios, invertí en tres tipos de coaches, leí 10 libros de negocios, y conecté con 200% más personas que en 2019. Te pregunto:

¿Cuando dices que ya no conoces a nadie para vender, negociar, crear, estas seguro?

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