Cambio de la vestimenta en la empresas: de formal a relajado.

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Últimamente me han estado llamando de empresas que quieren comunicar estratégicamente a su equipo, cómo vestir casual y relajado en la organización y que esto no sea un tema que influya en la percepción profesional que tienes de otros.

Así como lo menciona el artículo The surprising way millenials are changing the workplace, antes los jóvenes queríamos emular la forma de vestir de la persona más sénior, y en muchas ocasiones (me declaro culpable), el resultado era lucir acartonado, al no ser un estilo propio de la edad, lo único que provocábamos era una apariencia poco contenida y rara. Hoy en día, según el artículo, las personas con más experiencia, buscan vestirse más casual para lograr comunicar mejor con los Millenials y evitar ese posible distanciamiento que puede provocar la diferente forma de vestir. Están permitiendo relajar el código de vestimenta, con el fin de explotar la creatividad y dejar ser a esta generación que tiene mucho que aportar a las organizaciones.

Cada persona tiene su propio estilo, inclusive, en el libro de “Extreme You” de Sarah O’Hagan, cuenta cómo en su primer trabajo, su jefe le sugirió que debía vestir con mayor formalidad, y aún cuando siguió el consejo, no cayó en la trampa de usar trajes sastres y ropa que la hacía sentir incómoda. Ella decidió buscar prendas que sí le dieran autoridad y formalidad, adaptadas completamente a su personalidad. Si no te sientes bien, estás demasiado consciente de tu incomodidad y eso también se proyecta al comunicar. Así que la realidad es que no importa el nivel que uses al vestir, lo primordial es ser consistente con tus valores personales y hacer lo más posible por lucir profesional y contenido.

Cuando digo contenido, es que se note el interés que pusiste en tu persona para lograr una imagen alineada, no importa el estilo, el objetivo principal es que hable bien de ti, de lo que es importante para ti, de tus aspiraciones, de lo que representas. Si hacemos un experimento en una banca afuera de un centro comercial, estoy segura que podemos tratar de adivinar personalidades de los que caminan en frente. La persona que se ve a la moda, la persona que se ve clásica y seria, la que luce más deportista, el que se ve demasiado serio o formal, al que si no haces un esfuerzo, quizá pase desapercibido e inclusive al que parece que ni le importó y solo agarró lo primero que encontró a la mano y ni siquiera combina.

Estos pequeños juicios de valor, son lo que hacemos todos los días al tratar con otros. Y son inevitables, inconscientemente estamos asumiendo qué esperar de la persona, en la primera impresión.

Es por eso, que aún cuando las empresas estén relajando sus códigos de vestir, no quiere decir que debo dejar de poner cuidado en cómo visto. Si mi empresa me deja usar jeans, hay que evitar cometer los errores que pueden influir en que te veas menos responsable, menos cuidadoso y que mandes mensajes equivocados de lo que realmente importa. Estoy segura que muchos quisiéramos lograr una apariencia moderna, cómoda, relajada, creativa y batallar menos a la hora de vestir día a día para ir a trabajar. Esto no implica que debo de verme desalineado o fuera de lugar o contexto.

Qué maravilla poder expresarte a través de cómo vistes y que no sientas que vas disfrazado a trabajar. Cómo lograrlo requiere de poner atención a detalles dónde la ropa sea de tu talla, que no se vea demasiado desarreglada, recuerda tu vestimenta es parte de tu marca personal. Si tu forma de vestir distrae o confunde a tu interlocutor, tu mensaje puede perderse. No importa el estilo que uses tú o el estilo que use tu jefe, lo que importa es reconocer que cada uno tiene un mensaje individual y que este debe ser consistente con sus valores personales.

Me encanta poner el ejemplo del hombre que vestido de tenis, jeans rotos, playera y te detiene mientras vas manejando para decirte que cometiste una infracción y debes pagar una multa. ¿La pagarías? Todos me contestan que no porque no parece oficial de tránsito. Si tu no luces profesional, ¿Cómo es que otros te van a creer de qué eres capaz y responsable?

Así que, si tu organización es de esas que te ha dado de libertad de vestir casual, asegúrate que tu mensaje personal está siendo transmitido correctamente.

Ale Marroquín es fundadora y directora de Imagen y Protocolo de Negocios especialista en personal branding. Se dedica a reinventar y posicionar la marca personal de profesionales, ejecutivos de alto nivel, emprendedores que quieren acelerar su potencial a través de su presencia ejecutiva. Ella está certificada por la Asociación Internacional de Consultores en Imagen como CIP (Certified Image Professional).

Acelerando el potencial de las personas.

Twitter: @a_marroquin

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